parte 2.- Contexto del conflicto

La causa inmediata y fundamental del desencadenamiento del conflicto armado interno fue la decisión del PCP-SL de iniciar una guerra popular contra el estado peruano, por un lado, la violencia armada en contra de la población civil la inicia el principal grupo subversivo, el PCP sendero luminoso, utilizando de manera sistemática y masiva métodos de extrema violencia y terror sin guardar respeto a normas básicas sobre la guerra y los derechos humanos. Desde entonces fue responsable del uso sistemático y masivo de métodos de extrema violencia y terror sin guardar respeto por las normas básicas sobre la guerra y los derechos humanos hasta llegar a acumular el 53.68% de los muertos y desaparecidos reportados a la CVR, convirtiéndose así en el primer perpetrador. Frente a la guerra desatada por el PCP-SL, el estado tuvo el derecho y el deber de defenderse, siempre garantizando la defensa y vigencia de los derechos fundamentales de sus ciudadanos. El mayor numero de victimas , muertes y desapariciones forzadas , incluyendo los tres picos de 1984, 1989 y 1990, ocurrieron cuando el país tenia gobiernos democráticos. El estado no tuvo capacidad para contener el avance de la subversión armada, que se expandió en unos años a casi todo el país. Los gobernantes aceptaron la militarización del conflicto, abandonando sus fueros y prerrogativas para dejar la conducción de la lucha contra subversiva en manos de las fuerzas armadas (FFAA). Si bien dada la gravedad de los hechos, era inevitable que el estado utilizara a sus fuerzas armadas para hacerle frente, declarando además los estados de excepción, los gobiernos lo hicieron sin tomar las previsiones del caso para impedir atropellos a los derechos fundamentales de la población. Según los casos reportados a la CVR, los agentes de estado, comités de autodefensa y paramilitares son responsables del 37.26% de muertos y desaparecidos. De estos especialmente miembros de las fuerzas armadas escalaron la violencia iniciada por el PCP-SL, resultando responsables del 28.73% de muertos y desaparecidos reportados a la CVR. En efecto, otra de las peculiaridades del conflicto armado interno es que hubo importante información, denuncias e investigación sobre los hechos de violencia y las violaciones de derechos humanos. En las áreas del conflicto, sin embargo, hubo hostigamiento a la prensa y hasta asesinatos de periodistas. Por su parte, las organizaciones defensoras de los derechos humanos realizaron numerosas denuncias especificas y acopiaron información sobre la guerra interna. Hubo, también, investigaciones periodísticas, parlamentarias y, en menor medida. Sin embargo, la comisión constata, con sus resultados, que hubo también un sesgo en el recojo de información y realización de investigaciones y denuncias. Debido a ello, estimaciones realizadas anteriormente por otras instituciones oficiales o particulares, situaban la responsabilidad del PCP-SL en menos del 10% mientras elevaban las atribuidas a los agentes del estado a mas del 80%. A pesar de esta constatación, la comisión no puede dejar de señalar que la respuesta de los organismos del estado a la violencia subversiva alcanzo también márgenes extremos que rompieron con un patrón singular de las FFAA peruanas. Si bien en los últimos años de la década del setenta, el gobierno militar endureció sus acciones contra las fuerzas de izquierda mediante la severa represión policial de las protestas sociales y el incremento de las deportaciones de opositores, quedo lejos del nivel de violencia desplegado a partir de 1983, cuando ingresaron al combate directo contra sendero luminoso. Por todo lo expuesto, es importante analizar el conflicto peruano como parte de un proceso en el que las acciones de violencia transcurrieron a lo largo de varios años, con incrementos graduales e intensidad y extensión geográfica, afectando principalmente a zonas marginales al poder político y económico y dejando a los campesinos indígenas como símbolos por excelencia de las victimas. En varios de estos lugares, una ves controlada la amenaza subversiva armada, las poblaciones quedaron bajo control militar por extensos periodos.La gravedad de la situación peruana, sin embargo, no se limito a un conflicto no convencional entre organizaciones subversivas armadas y agentes del estado, sino que incluyo en el mismo periodo 1980-2000 la peor crisis económica del siglo que desemboco en un proceso hiperinflacionario inédito en el país; momentos de severa crisis política que incluyeron el debilitamiento del sistema de partidos y la aparición de liderazgos provinciales, un autogolpe de estado y hasta el abandono de la presidencia de la republica en medio de uno de los mayores escándalos de corrupción de la historia peruana; el fenómeno del narcotráfico coincidió tanto con el surgimiento y la expansión del fenómeno subversivo armado como con su represión. El crecimiento de las áreas de cultivo de coca destinadas al narcotráfico, principalmente en la ceja de la selva, facilito la aparición de espacios muy particulares en los que habían retrocedido la presencia estatal mientras crecía la de grupos armados irregulares vinculados a dicha actividad ilícita. De esta manera, la zona del alto huallaga en la zona de restos humanos mas grande del país. En tales circunstancias, todos los actores que intervinieron en la zona terminaron siendo afectados por el narcotráfico y la corrupción que de este se deriva. Por ultimo, el conflicto armado interno coincidió también con una coyuntura de relaciones exteriores delicada, dado que el país enfrento dos conflictos bélicos externos contra ecuador en 1981 y 1995.

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